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El síndrome de burnout provocado por la oficina

El espacio laboral es un importante factor para desarrollar el síndrome de burnout. Durante muchas horas en nuestra semana, la oficina se convierte casi en nuestro hogar. Es por ello que resulta importante sentirse a gusto dentro de ella y constatar que el entorno valora nuestra presencia.

Vista de una oficinaAcabar quemado por el trabajo puede radicar en que la oficina te abrume con una sobrecarga de trabajo. Por sobrecarga se entiende todo aquello que debemos acometer más allá de nuestras funciones consensuadas y sin acuerdo previo. De esta forma, la oficina nos está exigiendo más de lo acordado y esto acelera el burnout.

Otra causa que radica en el ambiente laboral es la descompensación entre las responsabilidades que asumimos como trabajadores y la libertad de maniobra que ofrece la empresa. Normalmente, necesitamos mayor autonomía de decisión conforme aumentan las responsabilidades. Si no se da esta correlación se cae en una sobrecarga en el trabajador que nos quema.

En esta línea, cabe valorar también como error del entorno laboral no otorgar tareas y objetivos bien definidos a los trabajadores. La falta de definición de objetivos desemboca en tareas que nunca sabemos cuándo terminarán, ni si estamos cumpliendo lo que se espera de nosotros. Esta situación provoca en el trabajador una sensación de agobio y de incertidumbre ante una montaña de trabajo sin cumbre visible.

Además, la oficina necesita reconocer los méritos de sus trabajadores y valorar la implicación de éstos en el entorno laboral. Si los mandos superiores no nos valoran el esfuerzo extra y la eficacia, se cae pronto en la frustración y la apatía.

Por último, los entornos laborales que exigen un trato directo con el cliente están expuestos a un mayor grado de estrés laboral que desemboca en síndrome de burnout. La carga emocional que implica tratar a enfermos o alumnos hace a los trabajadores más vulnerables. De igual manera, los trabajos que implican atención al cliente soportan mayor carga de estrés al no verse valorados por sus clientes.