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Cómo afecta a nuestra vida el burnout

Desgraciadamente, el síndrome de burnout no nos lo podemos dejar aparcado en la oficina. Conforme se agudizan más sus síntomas más arraiga en el resto de nuestras actividades diarias. La frustración emergente de estar quemado en el trabajo afecta a nuestra calidad de vida y puede derivar en otros problemas psicológicos y emocionales e, incluso, manifestarse físicamente.

Estar quemado afecta a nuestra vidaEl principal trastorno que provocará en nuestras vidas el burnout es el desasosiego. Dado que el trabajo es un importante pilar de nuestras vidas, es difícil no mostrar una preocupación constante por su mala marcha. Esta inquietud nos afecta durante todo el día y supone un importante factor de estrés. Conforme crece el sentimiento de frustración se comienzan a desarrollar problemas de inquietud y ansiedad que merman nuestra calidad de vida.

De igual modo, es difícil de escapar de estas preocupaciones incluso cuando se necesita descansar. Por ello, el síndrome del burnout acaba por afectar a nuestro sueño y provoca insomnio. Junto con el insomnio y el estrés, tendemos a aumentar susceptiblemente nuestra irascibilidad y agresividad, y esto es algo que pagamos con nuestras relaciones sociales. Así pues, estar quemado en el trabajo puede acabar por afectar a nuestras relaciones sociales y aumentar la sensación de solitud y vacío que ya se experimentaba en el trabajo. Todos estos factores puede acabar por desencadenar una depresión si no le ponemos freno a tiempo.

En la parte física, la incapacidad para descansar y el aumento de la tensión muscular generada por el estrés acaba por mermar nuestra fortaleza física. Este debilitamiento ahonda más aún en nuestra capacidad laboral reducida y supone un riesgo para nuestra salud del día a día.